Jesucristo, verdadera humildad

 

“Por lo cual Dios le exaltó [a Cristo Jesús] hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” Filipenses 2:9-11

Algunos no toleran la imagen o idea de alguna autoridad para sus vidas, cuando decimos que Dios es soberano y Señor de todas las cosas nos miran con desprecio, no pueden concebir lo que el texto anterior expresa. Pueden aceptar un Jesús que ayuda a los necesitados, pero se burlan y menoscaban de la idea de que sea precisamente ese Jesús pueda ser el gobernador del universo. Podemos pensar que este rechazo a las autoridades se deba a que los lideres políticos tienen el estigma de haber obtenido su poder o cargo engañando a la gente, deliberadamente mintiéndole o pasando a llevar los derechos de los demás. Mi intención en esta entrada es demostrar que rechazar a Cristo por esta razón es una excusa que nace del orgullo del hombre.

Si somos cautelosos nos daremos cuenta que el texto comienza con la frase “por lo cual“, esto significa que la exaltación de Jesús es la consecuencia de lo que mencionan los versículos anteriores:

[Cristo Jesús] siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:6-8

¿Donde esta la prepotencia, el orgullo o el egoísmo en estas palabras? ¿Que es su exaltación sino el fruto de su completa humillación?

Aunque cualquiera de nosotros anhela un gobernante bueno y completamente entregado al servicio de su pueblo, así no sucede en lo espiritual debido al orgullo del hombre. El hombre natural no tolera la declaración de que Dios se haya hecho verdaderamente hombre para salvar a los pecadores. El orgullo del hombre menosprecia la humildad del Cordero y aborrece el poder del León, “porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.”

Es en este punto donde el Hijo de Dios hace todo lo contrario: agradece, alaba a Jesús y proclama que El es Rey de reyes y Señor de señores merecidamente. Anuncia a los demás las virtudes de este maravilloso Salvador, ruega a los hombres que se reconcilien con Dios y los amonesta sobre las consecuencias de no hacerlo.

Meditemos cuan maravilloso Salvador tenemos y cuan hermosa es su humildad. Como escribió Andrew Murray: “Su humildad es nuestra salvación. Su salvación es nuestra humildad.”

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Una respuesta a “Jesucristo, verdadera humildad

  1. buena onda leer a un chileno, q Dios te bendiga

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