El hermano mayor

Cuando se lee la parábola conocida popularmente como “el hijo pródigo” comúnmente se quita los ojos de la historia una vez de que el hijo menor llega, es perdonado y se hace fiesta, pero aquí no termina la historia sino todavía queda mucho, la lectura del libro “El Dios pródigo” me ha hecho profundizar en cada parte de esta maravillosa parábola la cual sigue así (NVI):

 »Mientras tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música del baile. Entonces llamó a uno de los siervos y le preguntó qué pasaba. “Ha llegado tu hermano —le respondió—, y tu papá ha matado el ternero más gordo porque ha recobrado a su hijo sano y salvo.”Indignado, el hermano mayor se negó a entrar. Así que su padre salió a suplicarle que lo hiciera. Pero él le contestó: “¡Fíjate cuántos años te he servido sin desobedecer jamás tus órdenes, y ni un cabrito me has dado para celebrar una fiesta con mis amigos! ¡Pero ahora llega ese hijo tuyo, que ha despilfarrado tu fortuna con prostitutas, y tú mandas matar en su honor el ternero más gordo!”

Lo que más me ha perseguido las últimas horas es el argumento que aleja al hijo mayor del padre: “¡Fíjate cuántos años te he servido sin desobedecer jamás tus órdenes, y ni un cabrito me has dado para celebrar una fiesta con mis amigos!”. Jesús está relatando otro tipo de perdición, no la del despilfarro de los bienes y una vida licenciosa sino la vida moralista e intachable que “sirve sin desobedecer jamás las ordenes” y siente que nunca se le ha reconocido lo suficiente. El hermano mayor está indignado, si realmente su máximo amor e interés hubiera sido su padre habría llegado y entrado a la fiesta pero tiene razones para quedarse afuera. Este hijo mayor no está interesado tanto por el padre sino por su propio honor, sus propios bienes y la administración de estos, en otras palabras le dice “¿cómo se te ocurre usar los bienes de la familia de esta manera, no recuerdas que ya le habías dado todo lo que merecía?”. El hermano mayor sirve por interés, sirve no por amor a su padre sino por amor así mismo. ¿Cuántos hermanos mayores existen hoy en las iglesias? Jesús nos dicen que ambos hermanos están perdidos, incluso nos advierte que los hermanos mayores están en una situación más peligrosa pues están engañándose a si mismos.

¿Eres tú un hijo mayor? ¿Estás cerca de Dios sólo porque bendice tu vida pero la verdad es que no le deseas ni le quieres por lo que Él es?

Jesús, el Salvador del mundo, tiene esperanza para ti también ya que nos vino a salvar no sólo de una vida desperdiciada sino también de una vida en aparente rectitud, esto lo sabemos porque dice:

“Indignado, el hermano mayor se negó a entrar. Así que su padre salió a suplicarle que lo hiciera.”

Hoy Jesús suplica: “Huye de tu religiosidad, arrepiéntete de tu moralidad y justicia propia”, considera el motivo con que haces todas las ‘buenas cosas’: ¿las haces por amor a Dios y los demás o para que los demás te consideren y te sientas bien contigo mismo? Sería muy valioso que consideraras esto conmigo, porque puede que creamos estar muy cerca de Dios cuando en realidad estemos tanto o más perdidos que un hermano menor.

Hay esperanza tanto para el derrochador como para el hipócrita, ven a casa, ven junto al corazón del padre, ven y goza de lo que Cristo ha hecho, conoce la gracia que viene de Dios, aún se escucha y se escuchará por siempre la música de la gran fiesta que es el cielo por los pecadores arrepentidos y la misericordia de Dios.

Ven, entra a la fiesta.

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