Un cambio, una desconfianza

Hay muchos, cansados del moralismo de las iglesias, que nos miran con sospecha cuando hablamos de “reformar”, imaginan que nuestra intención es apretar un poco más los grilletes del fundamentalismo actual y esa es la razón por la que no están prestos a escuchar, ante nuestro acercamiento retroceden como el prisionero que se aleja a un rincón de su celda sin saber que, en esta precisa ocasión, le vienen a liberar.

Hay mucho pueblo de Dios que está sumamente débil y mal alimentado, ha escuchado tantas voces que ya no sabe qué hacer, si queremos cambiar algo debemos tener amor por los corazones rotos y desorientados, sólo entonces podremos tener algún gramo de esperanza.

Sólo Dios sea dada la gloria, por su gracia en Cristo.

Somos mendigos

“Somos mendigos: Esta es la verdad”

Martín Lutero