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Gloria a Dios, libros nuevos 🙂

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Picaflor chico

Picaflor chico, fue un espectáculo verte volar.

Hablando de nuestro Rey

Y cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, asimismo la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que ofrecía en la casa de Jehová, se quedó asombrada. Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría; pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad; es mayor tu sabiduría y bien, que la fama que yo había oído. Bienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría. Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia.” 1 Reyes 10:4-9

Si pensamos en nuestro Rey, Jesucristo, no tenemos palabras que le puedan describir con total exactitud. Pero no estamos llamados a dar un retrato exhaustivo de Cristo sino apuntar a la persona misma de Cristo. Estoy consciente que las cosas más asombrosas que he experimentado nunca he sido capaz de expresarlas con la fluidez con la que hablo de las trivialidades diarias. Ayer mirando por la ventana de mi sala de clases observé un colibrí, algo muy poco común (¡ni si quiera sabía que habían en Santiago!) y cuando le dije a mi compañero que lo mirara, no tenía cómo expresarle mi sorpresa, cuán maravillado estaba por aquella criatura la cual me deleitaba con sorprendente vuelvo, ¡qué precioso era! Me imagino algo similar, una persona diciendo de Salomón: “¡Ah! el rey Salomón es.. cómo puedo decirlo.. ajjj, no sé, realmente es.. no sé, él es muy sabio pero no como otros.. es como.. ¡no sé cómo explicarlo!” podríamos decir ¡qué torpe descripción! Puede que pensemos que nuestras palabras son torpes y nunca honrarían a un Rey mucho más maravilloso como Jesucristo, pero aquí vemos que la reina de Sabá vino a visitar a Salomón a causa de estos comentarios y murmullos.

Alguien dijo una vez que nunca se puede hablar tan bien de Dios de modo que se exagere, podríamos escribir la alabanza más sublime y majestuosa, llenarla de la poesía y descripción más brillante, podríamos acumular las palabras hasta el cielo y aún no habríamos exagerado para ensalzar la gloria y belleza de nuestro Dios. Eso debería animarnos, ya que nunca exageraremos si exaltamos a Dios delante de otros, nunca mentiremos si anunciamos las virtudes de Aquel que nos llamó.

Dejemos que nuestras torpes bocas sean guiadas por el Espíritu Santo para hablar del maravilloso Rey del universo, al Señor le plació que su maravilloso Evangelio estuviera en vasos de barro como nosotros. No tengamos miedo de hablar de lo que hemos creído, de nuestra gloriosa esperanza. ¡Así las personas un día llegarán ante nuestro Rey y dirán: “mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad”.

¡Bendición!

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” Efesios 1:3

Muchas veces había leído este versículo, pero nunca había notado un gran detalle: el concepto de bendición aquí está presente tres veces. Es increible pensar que el Dios que merece toda alabanza y que es ‘bendito’ nos haya ‘bendecido’. Él es bendito y Él nos bendijo con toda bendición.

Otra cosa que capta mi atención es que la alabanza de Pablo no precede la bendición de Dios sino que es fruto de la misma. Pablo está bendiciendo a Dios debido al hecho exclusivo de que Dios le había bendecido en Cristo.

Siento mucha majestad en esta dinámica, no nos acercamos a un Dios que exige alabanzas de manera tiránica, sino que nos acercamos al Dios que hace partícipe de toda bendición a los suyos y que la alabanza que recibe no es más que gratitud por su maravillosa gracia.

Creo que no puedo hacer justicia a estas maravillosas palabras, sólo quiero dar las gracias a Dios por bendecirme en Su Hijo y poder decirle “¡Bendito seas!”.

“Si no somos nu…

La siguiente es una de mis citas favoritas de las Instituciones de Calvino, me lleva a pensar y poner mi atención a textos como Romanos 14:7-9 y 1 Corintios 6:19

Si no somos nuestros y pertenecemos al Señor, debemos huir de aquellas cosas que le desagradan y encauzar nuestras obras y nuestros hechos a todo aquello que Él aprueba. Basándonos en el hecho de que no nos pertenecemos, tendríamos que aceptar que ni nuestra razón ni nuestra voluntad deberían guiarnos en nuestros pensamientos y acciones. Si no somos nuestros, no hemos de buscar satisfacer los apetitos de nuestra carne. Si no somos nuestros, entonces olvidémonos de nosotros mismos y de nuestros intereses todo cuanto nos sea posible. Pertenecemos a Dios; por lo tanto, dejemos de lado nuestra conveniencia y vivamos para Él, permitiendo que Su sabiduría guíe y domine todas nuestras acciones. Si pertenecemos al Señor, dejemos que cada parte de nuestra existencia sea dirigida hacia Él. Ésa debe ser nuestra meta suprema.”

Que así sea Señor, que ni mi razón, ni mis deseos, ni mi voluntad, ni mis emociones o mis sentimientos dirijan mi vida sino sólo Tú.